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Bam Bam MirandaPor Sol Aguirre| saguirre@redaccion351.com

Foto: Captura Web

Casado con la libertad

“La música es el único arte imprescindible”, afirmó Bam Bam en una entrevista. La frase se podría tomar como estribillo de la vida de este percusionista, peruano de raíz y cordobés por adopción. Bam Bam confesó: “Yo estoy casado con mi tambor”. La música fue una “esposa” que, contrariando al término, le dió libertad. Esa entrega pasional cobijó sus días cuando desafió el encierro de la cárcel entre la salsa y el folclore afro-peruano. Al revivir esa época, su voz áspera representaba la fortaleza que lo hizo esquivo a las rejas:

“Hice de mi celda un paraíso”.

Se definía a sí mismo como un “tambor- dependiente” que caía en la enfermedad si no tocaba. Hay un relato donde Galeano rescata esta idea de que la música salva. El escritor recrea la anécdota de un curandero. El hombre, ante una enferma que ya tenía la mirada sin luz, medita largo rato. Después llama a la familia, diagnostica que la niña tiene “el alma toda desparramada” y afirma que la única solución es “música para rejuntarselá”.

Bam- Bam se rejuntó el alma en la música y con la música. En la selva del amazonas peruano, en Nueva York o en Córdoba Capital, el percusionista, compositor y luthier compartió esa receta con colegas que estaban en su misma búsqueda o con bailarines que le ponían el cuerpo a sus sonidos. Rotulado  como “un obrero de la música”, cerca del cuero de los tambores, sus manos encontraron calor hasta el último día.

Seguí leyendo esta nota, con un audio y video donde se registran las palabras de Bam Bam durante su último show. Allí expresó la gratitud que sentía con Perú y Córdoba. Habló del acervo cultural que heredamos con nuestros orígenes, de la necesidad de evolución y de la felicidad que sentía. Despertó risas con sus sentido del humor y se despidió haciendo sonar sus tambores.

 La nota completa, acá: http://redaccion351.com/cultura/bam-bam-miranda-el-rejuntador-de-almas/

 

 

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Por Sol Aguirre| saguirre@redaccion351.com

Fotografía: Gentileza Cocina de Culturas

Iaies, María Elena Wash y una serenata con lluvia imaginaria

Adrián Iaies en Cocina de Culturas. El músico, uno de los referentes actuales del jazz argentino, se presentó en este nuevo centro cultural. Hay algunas coincidencias entre el nombre del lugar y el artista. Cuando los dedos de Iaies se posan sobre las teclas del  piano, las notas son el resultado del amasado previo de su universo musical. La búsqueda meticulosa de cada componente que se degusta en sus piezas, hace de ellas un manjar. Iaies busca hasta el detalle el condimento último con el que alimenta el éxtasis sensorial. O sea: además de pianista, compositor, arreglador y productor, Adrián Iaies se animó a ser uno de los chefs de la Cocina Cultural. Su plato principal: el swing del jazz, la melancolía del tango, la sencillez de la música popular…. La nota completa, acá: http://redaccion351.com/cultura/adrian-iaies-%e2%80%9cla-musica-me-eligio-a-mi%e2%80%9d/


Tengo una ilusión: que mi obra se escuche en el 2020. Y en el 3000 también.
A veces estoy seguro, porque la música que hago es diferente.
Astor Piazzolla

Decir Escalandrum es decir jazz argentino. Decir que esta banda vino a presentar Piazzolla plays Piazzolla es decir que en su último álbum fusionan el tango con el jazz. La obra propone un desafío que, en vivo, se acercienta. Pero la trayectoria de los músicos y la originalidad de sus interpretaciones hicieron que el show colme -y supere- las expectativas…

La nota completa, con AUDIOS y VIDEO, acá: http://redaccion351.com/cultura/%e2%80%9cescalandrum%e2%80%9d-y-paquito-de-rivera-homenajearon-a-astor-piazzolla/

Foto: Tommy Ferrando


Foto: Agustina Priscila Pereyra

Como piña trío está conformado por Milton Arias (bajo), Ignacio Aviño (piano) y Marco Sieni (batería).

Es un proyecto musical y artístico que, según ellos mismos definen “intenta manifestar un encuentro, un lugar donde lo lúdico, lo humano y lo experimental integren un mismo cuerpo armónico”.

La jam se define como una reunión informal de músicos de jazz que disfrutan de la improvisación musical. Esta atmósfera musical tiene como regla primera la afinidad y el disfrute de los músicos. Cobijados bajo esa espontaneidad, el grupo tiene la posibilidad de demostrar que es en ese lenguaje universal -en la complicidad, los gestos y los diálogos de ese cosmos prolífico- donde logran experimentar la química que anuncian…. (la nota completa, acá: http://redaccion351.com/cultura/%e2%80%9ccomo-pina-trio%e2%80%9d-en-la-jam-session-de-dada-mini/ )


El pasado viernes 12 una banda histórica del Rock Nacional llegó a Córdoba. Vox Dei, uno de los grupos fundadores de este género en nuestro país, ofreció el show más íntimo de toda su carrera. Fue en el bar- restaurante Tomates Verdes Fritos(Pettorutti 2463). Allí, unas 60 personas esperaban ansiosas la llegada de Vox Dei, ícono indiscutible del rock argentino y pieza fundamental en su historia.

Una noche cálida e intensa

Para calmar las ansias, el bar invita a hacer la previa con alguna charla acompañada a la luz de las velas. Si uno se pregunta cuál es el motivo por el cual Vox Dei toca ahí, ante tan pocas personas, en las paredes del bar están las respuestas: Germán, dueño de “Tomates Verdes Fritos”, tiene amistad con muchos referentes del rock nacional. En fotos y autógrafos queda registrado el paso de figuras de la música por este bar. Pity, Daffunchio, músicos de Calamaro, y los mismísimos Vox Dei -entre otros- están en esas paredes dejando palabras de su puño y letra o haciendo un gesto cómplice para algún click.

Cerca de las 23, la sobremesa se inició con el show de “Sociedad Acústica”, banda encargada de animar la previa. Entre temas propios y covers muy bien logrados, demostraron estar a la altura de las circunstancias. La voz y la guitarra de Soledad Melián generaron un clima de calidez mientras los instrumentistas Pablo Gaido (batería), Germán Sánchez (guitarra líder) y José Ribodino (bajo) sumaron intensidad al momento.

Aunque en menos de un año de vida este cuarteto tuvo la oportunidad de realizar 30 shows por el interior del país, compartir escenario junto a Vox Dei era algo impensable.

Así lo manifestó Soledad Melián a CbaNoticias cuando comentó que “hasta que no llegamos acá no lo podíamos creer”. Y agregó: “fue un orgullo tremendo y nos emocionó mucho verlos, tocar con ellos es tocar con una de las bandas más influyentes del rock argentino”.

Mientras “Sociedad Acústica” muestra sus dotes musicales, los integrantes de Vox Dei ingresan al bar. La importancia que tienen esas presencias, hacen que la banda telonera haga una pausa en su repertorio para pedir “un aplauso para estos grandes”. El público responde de pie, con las manos en alto, silbidos y elogios a viva voz.

Con versiones de The Cure, Virus, The Beatles -entre otros- Sociedad Acústica demostró su potencial para tocar clásicos con estilo. También dejaron su impronta con temas propios, como el funky “Estupendo Estúpido” y “Recuerdos”, un tema más rockero. Luego Germán Sánchez presentó a quienes denominó “los jóvenes del rock nacional”. Venía el esperado “plato fuerte” musical de la sobremesa.

El show de Vox Dei

La banda sube al escenario y arranca con “Esta noche no parece ser igual”, demostrando la química musical de los integrantes y sus virtudes personales.

Escucharlos en vivo permite confirmar que Vox Dei no está arriba del escenario lucrando con su rótulo de “leyenda del rock”. Algo mucho más profundo y pasional los mantiene en auge: su capacidad de reinventarse durante 43 años a base de la dedicación constante por y para la música.

Willy Quiroga presenta “Ritmo y Blues”, un tema “para los amigos”. Sobre los amigos que integran la banda afirmó que “Carlos Gardellini hace casi 20 años que me acompaña”. Emocionado, se refirió al recientemente fallecido Ruben Basoalto: “Después de 43 años éramos como hermanos”. Pidió un aplauso para él y, aunque el público presente no era mucho, ovacionó de tal manera que pareció multiplicarse para esa conmemoración. Willy acotó que Basoalto “quiso que su sobrino dilecto, Simón Quiroga, estuviera en la batería y eso que es una tarea no muy fácil, pero pienso que la está desempeñanado bien”. Otra ovación confirmó que no sólo su padre piensa que lo hace bien.

Willy Quiroga ya pisa los 70 años pero su voz no delata el paso de los años. Canta clásicos como “Libros Sapienciales”, “Sin separarnos más” “La verdadera historia de Sam el montañés” sin mucho que envidiar a la forma en que su garganta los parió décadas atrás. El secreto no es otro que el cuidado. Willy lo hace saber cuando le ofrecen cerveza y responde: “estoy cantando, nada frío”. Pero no desaprovecha la oportunidad, retruca pidiendo “algo caliente, un whisky para después”.

Este hombre que peina canas decide remontarse a su niñez. Admite que está muy contento de estar en Córdoba “porque soy cordobés, de Río Cuarto”. Cuenta que durante su infancia pasaba las vacaciones en las sierras y ese paisaje fue el que lo inspiró para componer “Torcazas y Pinos”. Arranca el tema y mientras Gardellini toca su guitarra parece sentir la brisa desde la cima de los pinos, sensación que la letra describe y a la que él le pone gestos y punteos. Simón Quiroga aporta lo suyo con una agilidad en la batería que llega a desdibujar los numerosos tatuajes que cubren sus brazos. Lo mismo pasa con los anillos de Willy mientras sus dedos se posan sobre el bajo.

Suena “Tan sólo un hombre” y viene enganchado con “Génesis”. Estos dos temas juntos, en versiones inéditas y potentes, marcan el clímax máximo de la noche en el momento en que uno creía que la banda ya había dejado todo arriba del escenario.

Llegando al final W. Quiroga afirma que el tema que va a cantar lo compuso hace muchos años y lo tituló “Ahora es el preciso instante”. Pero aclara: “¡Ojo! Ahora es el preciso instante” y luego canta, con el coro del público presente, este tema esperanzador: “Hay mil cosas que realizar/ y el momento nunca llega/ ahora es el preciso instante (…) quiero ser libre y pensar en paz”

Las palabras de Willy Quiroga

 Ya abajo del escenario el público- en su mayoría jóvenes- felicita a los músicos. W.Quiroga elige sentarse junto a uno de los espectadores. La elección no es casual: aunque recién lo conoce, con Evaristo Gaido comparte la edad y la pasión por la música. Este acordeonista no puede disimular su alegría. Llegó desde el pueblo de Luque para ver a su hijo tocando la batería en “Sociedad Acústica”, pero no pensó que el mítico integrante de Vox Dei se acercaría a tomar unos tragos con él. “Charlemos de nuestra época” le sugirió Willy.

Después de las palabras y los tragos con Evaristo dialogó con los jóvenes que estaban en el patio del bar. En una charla distendida comentó el orgullo que sintió cuando Chizzo de La Renga, en la intimidad de su casa, le pidió que toque “Génesis” sin cantar porque a la voz se la iba a poner él.

CbaNoticias se acercó para entrevistarlo y Willy cedió su tiempo para hablar sobre sus inicios en el rock; parte de lo acontecido en su larga carrera profesional y los sueños que le quedan por cumplir. Mencionó a algunos de los músicos nacionales que admira y confesó el impacto que le causó la muerte de su amigo y compañero en la música, Ruben Basoalto.

-¿Cuáles fueron las bandas que escuchabas de chico y que marcaron el rumbo de tu carrera profesional?

A los 7 años aprendí a cantar tangos, boleros. Gregorio Barrios, Leo Belico significan gente que cantaba muy bien, que colocaba la voz de una manera muy particular y que yo trataba de imitar. Esos fueron mis maestros, con ellos aprendí como cantar. Cuando yo tenía 12 años aparecen Elvis Presley, Bill Haley. Ahí me di cuenta que había otra música. Pasan los años, me compré una guitarra y armamos un grupo de folclore con unos amigos. Éramos 4 voces, ahí también se aprende a cantar, a hacer coros. Tuvieron mucha influencia en mí Gustavo Giles, Alejandro Medina. Después aparecieron Los Beatles, con ellos fue otra historia (ver video)

-¿Qué mensaje dejarías a los rockeros de hoy?

– Que si querés ser rockero tenés que serlo con alma y vida. Tenés que amar lo que vas a hacer. Si te colgaste una guitarra para hacer pinta y levantarte mujeres, dedicate a otra profesión. Tenés que hacerlo con amor y respeto. Porque la música es un lenguaje que va dirigido a la gente. El músico primero es una persona, luego se manifiesta musicalmente.

-¿Cuáles son las gratitudes más grandes que le ha dejado el rock?

-Lo que pasó esta noche. Hemos tocado ante muchas personas, llegamos a los 2 millones en los festejos del bicententario. Esta es la primera vez que tocamos en un lugar tan chico, pero la entrega musical es la misma. Y no hay otra forma.

Uno de los músicos presentes afirma que “esa es la grandeza”. Willy responde con una rotunda respuesta negativa.

-Esa no es la grandeza, eso es entender que uno es profesional. Un médico no puede ser profesional cuando está en una clínica llena de pacientes y ser menos médico cuando atiende a un solo paciente. Con el músico pasa lo mismo. Tiene que subir al escenario y poner todo. No importa cuántos son, quieren ver lo máximo de vos.

Entendiendo lo que afirma Willy, el músico comenta que “ese es un gran mensaje para nosotros, los que estamos en la lucha”. El ícono del rock sonríe. Luego afirma:

-Yo también estoy en la lucha. Basoalto quiso que siguiéramos. Él siempre decía: “Sigue siempre adelante sin mirar atrás, total, ¿qué te importa un escollo más?”.

Vox Dei es la única banda en el rock nacional que duró 43 años y aún tiene para más. Sus integrantes iniciales fueron socios fundadores del rock nacional. Pero quisieron volver a marcar la historia y crearon una obra conceptual única basada en la biblia. El disco que llevaba ese nombre marcó un hito y fue, según la revista Pelo, “un antes y un después en el rock”. Ahora Willy Quiroga confesó a CbaNoticias que el sueño que les queda por cumplir es una gira latinoamericana.

Vox Dei sigue cantando y sigue haciéndole honor a lo que canta. La letra que anuncia que “Hay mil cosas que realizar/ y el momento nunca llega/ ahora es el preciso instante” parece dedicada a ellos mismos. Dentro del rock nacional Vox Dei logra ser leyenda y novedad. Para ellos parece ser que “el preciso instante” siempre es ahora.

Publicado originalmente en CbaNoticias: http://www.cbanoticias.net/cultura/vox-dei-en-cordoba-un-show-inolvidable/2478619


[Say no more]

  

 

 

Hay días que uno no se olvida en toda su vida. Hay gente que uno no se olvida en toda su vida. Y a veces, hay días en que uno no olvida el día en que conoció a gente que no se olvida. Cuando esta conjunción ocurre, alguien que nos asombra pasará a ser inolvidable.

 Los diarios informaron días atrás que  Charly  García cumplió 57 años. Como tantas otras veces en las que anunciaron su muerte y posterior resurrección, ésta fue una mas. Pero lo que no tendrá ni muerte ni resurrección sino continuidad y críticas será su obra. Charly es ya un mito con vida. Y su vida es, también, un mito. Supo hacer de su persona un personaje  polémico por muchos queridos, por muchos detestado. Supo hacer con su música historia. Las  desaforadas e impulsivas ocurrencias que lo invaden pocas veces lo favorecen, pero no logran ni lograrán opacar el legado artístico y creativo de este artista.

Recuerdo aún el primer día en que escuché su voz de joven adolescente entonando  temas de Sui Generis. Con mis inocentes 10 años, me aficionaba hurgar en lugares ignotos, allí donde los objetos quedan inmóviles por tiempo incontable. En la cochera de casa la tarde me sorprendió al encontrar una caja con casettes que mi mamá escuchaba en su época universitaria. Me inquietaba saber que habitaba esas cintas. El play sobre el radio grabador trajo a mis días su voz. Fue un día inolvidable. Aunque con mi corta edad no lograba entender íntegramente las letras, lo que ese casette escondía me sonaba a algo virtuoso, digno de escucharlo hasta gastar la cinta.

Luego el tiempo haría de sus letras una oración cotidiana para mí, una poesía para desgajar y disfrutar. Fue cuando comprendí que su voz sonó, retumbó y se hizo eco denunciando  con el canto lo que todos callaban.

Escrachó a la dictadura, contó sobre los desaparecidos, habló sobre la triple A, alzó su voz contra la represión. Sacó a lucir su valentía tratando de gambetear a la censura cuando a todos les irrumpió la cobardía. Arriesgó su vida cantando sobre la oscura realidad que azotaba nuestros días dictatoriales mientras la mayoría elegía, por cuestiones obvias, hacerlo desde el exilio. Es el que conjuró a la Argentina de plomo escribiendo: “No cuentes que hay detrás de aquel espejo: no tendrás poder/ ni abogados/ ni testigos/ Enciende los candiles que los brujos piensan en volver a nublarnos el camino”.

El resto, es el Charly actor, el que hace de su vida un escenario. Él mismo admitió: “hay un porcentaje de verdad y de mentira en lo que cuento…y ni yo sé la diferencia.” Es el que siempre deja algo que decir, pero no por su música sino por sus transgresiones. Son los escándalos efímeros, los que con el tiempo  se recordarán sólo como anécdota y sobre los cuales él mismo ironiza. Como cuando entró a un recital en una ambulancia después de haber salido de un neuropsiquiátrico en ella. O cuando mostró un cuadro-collage de su propia autoría que mostraba la foto de él con Menem y otra de los Rolling Stones con el ex presidente, imágenes sobre las cuales escribió “Prostitución”.

Mientras tanto, su música será referente inoxidable. Hablan de él como un genio incomprendido o como un tipo que necesita psiquiatra. Mi única certeza es que el pedido que canta en uno de sus temas, que “alguien en el mundo” piense en él, hace tiempo es un hecho. Llegó a la vida de muchos en un día cualquiera. Pero desde ese momento, ese día pasó de ser uno cualquiera a ser el día en que descubrimos a Charly. Para asombrarnos con sus composiciones. Para escuchar su música. Para no olvidarlo.

 Su última creación, “Kill Gill”,  sólo se encuentra por Internet. Es un “disco” al que él pretende hacerle modificaciones permanentes con técnicas de sobregrabaciones, superposiciones para “quebrar la manera cuadrada de hacer discos”.

Allí, en su tema “Transformación”, parece que lanzara un mensaje contra los que pretenden ponerle rótulo a su arte y rating a sus decaídas:“No digas que estoy mal, yo la estoy pasando bien, yo sé por qué/ No insistan en ponerme cerraduras/ Soy libre y no pienso desistir/ Cuando quiero salir, no me importa morir/ No tengo fin”.

Una vez más, Charly quiso salir. Después de estar internado, como tantas otras veces, en un psiquiátrico, quiso festejar sus  casi seis décadas de vida. Juntó a unos pocos  y no sólo sopló velas sino que también grabó una improvisada zapada con los amigos presentes. Se rió hasta de quienes lo dieron por muerto. Es que esos no entienden que Charly no tiene fin .

 [Sol Aguirre Publicado en  Agencia Cba noticias / Semanario “El Regional”]

 http://www.cbanoticias.net/cultura/charly-cerca-de-lo-lejos/54806

http://loqueveo.fullblog.com.ar/post/charly-cerca-de-lo-lejos-641226175831/