:.JUICIO A VIDELA Y MENÉNDEZ/TESTIMONIOS: HISTORIAS DE LUCHA, DE VIDA Y DE HORROR.:Por Sol Aguirre

Publicado: 22 diciembre, 2010 en Juicio a Videla y Menéndez, Noticias y política
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Por Sol Aguirre | saguirre@cbanoticias.net 

Síntesis de notas originales publicadas en: www.cbanoticias.net/category/juicio-a-videla

Fotografías: Facundo Martínez | fmartinez@cbanoticias.net

Las palabras y miradas que se compartieron en el desarrollo del juicio a Videla y Menéndez forman un mosaico de relatos que hablan de la larga noche que se vivió a partir de 1976 en nuestro país. Intimidaciones, amenazas, aprietes. Torturas, secuestros, asesinatos a sangre fría. El Estado todo organizado para encontrar y destruir. ¿Quién podrá decir mañana que ese ayer no existió?

Estos son algunos de los testimonios más fuertes, nunca sobran las palabras para decir NUNCA MÁS.

El día que Urquiza apuntó contra Aguad


Día 8
Luis Alberto Urquiza al momento de su detención, 12 de noviembre de 1976, se desempeñaba como agente del departamento de Informaciones Policiales (D2) y estudiaba psicología. Lo acusaban de infiltrado y de haber robado armas.
Quien es querellante y testigo en la causa Gontero, contó sobre el día de su detención. Relató que el suboficial Salgado llegó a su casa de Villa Allende y le pidió que lo acompañara porque Telleldín necesitaba hablar con él. Cuando entraron a la guardia, le solicitaron que entregue el arma y con las esposas puestas lo llevaron a una pieza donde lo empezaron a ahogar con agua.
El testigo reconoció a los imputados Yanicelli y Jabour como algunos de sus torturadores. Dijo que el lunes 15 de noviembre, tres días después de su detención, lo colocaron vendado en el centro de un grupo de hombres que lo pegaron y cuando se caía lo levantaban de los pelos.
Urquiza contó que al ser liberado viajó a Dinamarca por su seguridad y volvió en el 97. Ese año se enteró que Yanicelli seguía trabajando en la policía de Córdoba, “era jefe de inteligencia criminal”. Al conocer esto se acerca al diputado Casioli quien se encargaba de una investigación sobre los cuerpos enterrados en San Vicente.
Luego se acercó a quien en su momento era ministro de seguridad, Oscar Aguad. Después de que el testigo apareció en varios medios presentando su indignación por la continua actividad de Yanicelli, Aguad le dijo que “usted hace un perfil bajo o yo no le puedo garantizar su seguridad (…) yo no puedo hacer una sangría en la policía o se me levanta la infantería”.
Por amenazas continuas volvió a Dinamarca.

Martín Mozé, sobre su papá desaparecido: ¿Lo mataron por cristiano?, ¿por peronista?, ¿por Montonero?

 

miguel angel mozeDía 15
Martín, hijo del desaparecido Miguel Ángel Mozé, relató como recuperó su identidad, a fines del año pasado y luego de un extenso juicio de filiación en el que estuvo acompañado por su familia materna, la Comisión Homenaje a la UP1, Abuelas de Plaza de Mayo e H.I.J.O.S.
“Yo no fui un joven apropiado pero no tuve la infancia de cualquier chico. No jugué con mis primos, no conocí a mi abuela”, luego de varias preguntas Martín aclaró: “Mientras yo estaba en el vientre de mi mamá, mi papá viajaba en el avión con Perón desde España”.
Pasados algunos minutos del relato, el hijo de “el chicato” nos dio a conocer la historia de su padre y lo hizo con una catarata infinita de preguntas que aún no encuentran respuestas: ¿lo mataron por cristiano? ¿por peronista? ¿por montonero?.
 
 
Miguel Ángel Mozé nació en Cruz del Eje, fue seminarista en Jesús María. Luego vino a Córdoba y estudió en la Escuela de Ciencias de la Información y siguió con el Seminario Mayor. En la Universidad Católica de Córdoba participó en el AES y perteneció a la teología de la liberación, buscaba y militaba por la distribución real de la riqueza y la justicia
Llegó a ser el Presidente de la Juventud Peronista y uno de los principales activistas de la lucha Perón Vuelve.
Según lo narrado por Martín, antes del llamado de la morgue, la familia materna se enteró por un titular de La Voz del Interior: “Subversivos intentan huir de la UP1”. Y fue allí cuando su tía y su abuela tuvieron que ir a reconocer un cuerpo de un joven de 27 años torturado y con un tiro en la cabeza. El titular decía subversivo.
 “¿Qué es ser subversivo?”, se preguntó Martín y se respondió: “Si es ir en contra, si es buscar la igualdad, el amor, la distribución, la paz; hay muchos subversivos”.

“Charo” Muñoz: “Estando estaqueada, me tiraban agua y me quemaban con cigarrillos”

Día 30

La primera testigo en declarar  ese día fue María del Rosario Miguel Muñoz, alias “Charo”, quién durante su cautiverio en la Unidad Penitenciaria Nº1 fue estaqueada en el patio de dicho establecimiento por órdenes del teniente Alsina. Este método de tortura fue aplicado días después al detenido René Moukarzel.
Muñoz fue detenida en diciembre de 1975. “El día de mi detención estaba estudiando para rendir un examen, en un momento me dormí y cuando desperté tenía en frente a 8 personas que me apuntaban con armas y me empezaron a golpear”, relató la testigo. Luego fue trasladada en un auto al Departamento de Informaciones D2.
El 14 de abril las detenidas son retiradas de sus celdas y llevadas al patio, las pusieron contra la pared, comenzaron a acosarlas y las hicieron desnudar. Luego las llevaron nuevamente a las celdas y las dejaron sin sus pertenencias, sólo con la ropa que tenían puesta.
Según la testigo, tanto los militares, como los gendarmes, les realizaban a las detenidas requisas vejatorias y maltratos  físicos y psicológicos. “Cuando almorzábamos muchas veces nos metían la cara dentro del plato de sopa caliente, también nos cortaban el pelo”, indicó.
“Nosotros fuimos torturadas por los suboficiales que se ilustraron de una manera monstruosa. Luego se convirtieron es asesinos fusilando a las compañeras”.
La declarante narró los traslados de las detenidas que luego fueron fusiladas en simulacros de enfrentamientos o en falsos intentos de fuga.
Respecto al Teniente Alsina, comentó: “Un día Alsina me apartó de las demás detenidas y me dijo que yo no tenía cara de guerra. En el plan de exterminio, no sólo mataban a las personas sino también los atacaban moral y psicológicamente”.
A finales de junio la testigo fue trasladada por orden de Alsina al calabozo de castigo donde mantenían a los detenidos a pan y agua. Luego de permanecer 8 días en esas condiciones una celadora le alcanzó un plato de comida en secreto, hecho que hizo enfurecer a Alsina. Ahí la detenida fue llevada al patio y estaqueada al suelo.
Charo Muñoz  comenta la brutalidad a la que se sometía a los detenidos. “Estando estaqueada me tiraban agua y me quemaban con cigarrillos, en un momento trajeron a dos compañeras a las que hicieron pintar las paredes del patio con cal a mano desnuda y a otra le pedían que me echara agua. Vi en ese momento su cara de horror pero le dije: hace lo que él te dice, para que no la castigaran a ella también”.
Durante este episodio había familiares visitando a los presos comunes, por lo que María del Rosario Miguel Muñoz comenzó a gritar para que la escucharan. En ese momento, le colocaron una soga al cuello para provocarle asfixia. La tortura duró aproximadamente seis horas.
“Los militares tuvieron la suerte de tener enemigos intelectuales, trabajadores y estudiantes formados y de buena familia”.  Después de dejar claro quienes eran los enemigos de los militares, Muñoz comenta su deseo:” Espero que el estar ahora frente a la Justicia les genere lazos que los acerquen un poco más a la humanidad”.
Al día siguiente, realizan nuevamente el traslado directamente a Buenos Aires, al Penal de Devoto.  Allí permaneció hasta 1979, año en el que recuperó su libertad.

“Charlie” Moore: “Nunca participé ni entregué a nadie, me explotaron como a un esclavo”

 

charlie moore
Día 32
La audiencia número 32 del juicio a Videla comenzó con una particularidad nunca antes vista en este juicio. Desde Inglaterra, y mediante el sistema de videoconferencia, brindó su testimonio Carlos Raimundo “Charlie” Moore.
Este hombre es un ex militante del Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP) señalado por numerosos testigos de este juicio como colaborador activo de la represión ilegal. Según los testigos,  estando alojado en el D2 durante la dictadura, “Charlie” Moore habría realizado violentos interrogatorios y participado en las sesiones de tortura.
“Jamás pensé que iba a llegar el día en que yo pudiera contar mi historia”, fueron las palabras con las que rompió el hielo “Charlie” Moore y comenzó con su tan esperado testimonio.
“Charlie”, que permaneció 6 años detenido en la D2, fue testigo presencial de múltiples episodios de torturas y muerte y añadió que tenían particular saña hacia las mujeres.
“El trato en el D2 era inhumano, al principio no nos daban comida, se la habían agarrado conmigo por la trayectoria que yo traía (…) El trato a las mujeres era peor que a los hombres, se ensañaban. Las prácticas eran el submarino, la picana (…) La “Cuca” Antón torturaba a mi mujer sin interrogarla, la picaneaba y se reía”.
Luego de ésto, Moore describió numerosos casos de fusilamientos en el mismo D2 y fue testigo del episodio en el que el policía detenido Urquiza recibió un disparo en la pierna que luego fue presentado como un enfrentamiento entre éste último y su torturador.
“Mataron a 2 chicos y una chica en el otro patio y al mismo tiempo mataron a otra que estaba detenida por averiguación de antecedentes. También recuerdo el caso de una detenida ítalo-argentina que fue traída por Romano, Flores y otros más. A ella le arrancaron la mitad del cráneo de un escopetazo a quemarropa y además la remataron con una 45” relató el testigo.
También presenció el episodio que derivó en la muerte de Diana Fidelman. Moore aseguró que de todas las detenidas que pasaron por la D2 con Fidelman fue con la que más se ensañaron por ser judía.
La declaración del controvertido Charlie Moore dio que hablar en el juicio.

Oscar Samamé: “Me impresionó la mirada del gato Gómez, era diabólica”

 

oscar samame
Día 37

La trigésimo séptima audiencia del Juicio a Videla, realizada en los Tribunales Federales Nº1, comenzó con el testimonio de Oscar Samamé. El testigo es abogado y fue detenido en 12 de noviembre del 76.
Samamé es retirado de su domicilio por personas de civil, que pertenecían al Departamento de Informaciones D2, y trasladado en un Peugeot blanco a la sede de Informaciones. “Estuvimos siempre vendados y esposados. A un detenido, Urquiza, le pegan un tiro aduciendo que se quería fugar”, declaró.
“A mi hermano Horacio lo detienen antes que a mí, cuando llego a informaciones me encuentro con él, estaba muy maltratado. No lo podía ver pero sabía que era él, me dijo que estaba bien” sostuvo Samamé.
5 de noviembre. La noche que ocurre el episodio de Urquiza el personal de la D2 estaba de festejos por el día del policía. El testigo afirmó que Gontero le dijo otro oficial  que le había disparado a Urquiza porque el detenido había intentado arrebatarle la pistola. “Yo lo pude ver a Urquiza porque lo tiraron en un baño” afirmó Samamé.
Sobre el “Gato” Gómez afirmó:
“Un día me llevan a una oficina en donde me levantan la venda y puedo ver a una persona que después me enteré que era el gato Gómez. Me impresionó su mirada, era una mirada diabólica”.

Luis Baronetto: “Toda la trama de complicidades, aunque no les alcance el perezoso brazo de la justicia, va a quedar en evidencia”.

 

vitin baronetto
Día 3
El proceso judicial en marcha toca muy de cerca a este funcionario municipal, ya que aquí se juzga también el asesinato de su esposa Marta Juana González de Baronetto, quien era maestra y catequista, militaba en Montoneros e integraba el Partido Peronista Auténtico. Marta fue detenida en agosto de 1975 junto a su esposo, llevada al D2 y luego trasladada a la Unidad Penitenciaria Nº1.
Entonces, en lo que fue la seguidilla de acontecimientos, el 11 de octubre de 1976, a los 26 años y poco tiempo después de dar a luz,  Marta Juana González de Baronetto fue asesinada en un fraguado intento de fuga junto a otras 6 personas: Jorge Oscar García, Pablo Balustra, Florencio Esteban Díaz, Miguel Ceballos y Oscar Hubert. Además, también está bajo la lupa el nacimiento de su hijo en cautiverio, Lucas Ariel, en julio del ´76 en la UP1.
Así, el funcionario accedió a dialogar con CbaNoticias en uno de los momentos que dejan las extenuantes audiencias por la causa UP1 y Gontero. Y entre una de sus primeras afirmaciones dijo: “Para mí, (este juicio) es positivo, porque de alguna manera viene a saldar una deuda de 34 años que tenía la Justicia Federal de Córdoba”.
Por otra parte, Baronetto remarcó la particularidad de la causa en lo que respecta a la “abundancia de pruebas”, debido a que las víctimas fueron personas legalmente detenidas que fueron retirados de la cárcel.

Trama de complicidades

Pero lo realmente llamativo de la causa -según el funcionario- es la “trama de complicidades” que en definitiva facilitó el accionar de la última dictadura militar. “Me parece que viene a poner sobre el tapete que el terrorismo de estado fue aplicado, ejecutado por las Fuerzas Armadas y consensuado por un sector importante de la sociedad argentina”, asestó Baronetto. Además, afirmó que siempre ha habido una parte que saca provecho de su relación con los estamentos de poder, que cuando no ha podido “en el marco de la democracia”, ha apelado a las fuerzas armadas.
Por eso recalcó algo que se viene escuchando en varios de los testimonios alusivos a la causa, que “esos sectores van a aparecer en este juicio como cómplices y beneficiarios del terrorismo de estado”.
De esta manera habló de la rememoración de jueces, secretarios de juzgado, defensores oficiales. Además se refirió a los “responsables políticos”, que ya en el marco de la democracia “lejos lejos de promover alguna investigación judicial, como son todos los delitos que cometieron los de la D2, los ascendieron”. Así nombró por ejemplo la situación del actual imputado Yanicelli, que recién fue dado de baja en 1997 con el grado de Comisario Mayor.
En sintonía con esto, Baronetto fue optimista y dijo que en el debate va a aparecer toda esta “trama de complicidades”.
“Pero esto, lejos de ser un dato menor, cobra vital importancia, porque sino pareciera que los militares pudiesen haber matado a tanta gente sin que nadie dijera nada. Y en realidad sí, dijeron. Muchos sectores dijeron que sí, que había que matar, que había que aniquilar. Y eso sectores, aunque no les alcance el perezoso brazo de la justicia, va a quedar en evidencia que fueron cómplices”.

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