[El cine cordobés transpira la camiseta]
Cine con acento Cordooobés 
Fotos: Estefanía Di Rienzo

En Ciudad Universitaria los estudiantes vuelven a sus casas con el paso cansado. Es que el pasado miércoles 20 fue, en cuestiones climáticas, “un día de miércole”. La máxima de  31° que invadió a la capital cordobesa dejó a muchos con el sudor en la frente.

El reloj marca las 17.30 y en la fotogalería de Ciencias Económicas se inaugura la muestra Cine cordooobés, donde exponen fotos fijas sobre tres películas locales. Es una anticipación de lo que se podrá ver en la pantalla grande cuando se estrene Hipólito, DeCaravana y El invierno de los raros que brincan. El público  asistente ingresa al subsuelo, donde se desarrolla la exposición.

Cada escalera que baja acorta las distancias con las fotos que hay para ver, pero también con el calor que hay para sentir. Esto no desentona con el perfil del evento, que tiene al cine local como protagonista. Es más, parece una metáfora sobre el esfuerzo que los realizadores locales hacen desde el subsuelo en el que se suele dejar a las producciones cinematográficas del interior del país. La irónica frase que anuncia que “Dios está en todas partes, pero atiende en Bs. As” todavía tiene mucho de cierto.

Los realizadores cordobeses lo saben, pero aceptan el desafío y juegan la pulseada. Se pusieron la camiseta y la transpiraron. Así llegaron a pensar y hacer la película que soñaron. Ahora siguen transpirando la camiseta para que el estreno tenga la repercusión que esperan.

En eso estaban el pasado miércoles que, en cuestiones climáticas, ya sabe usted que fue “un día de miércole”. Pero a los trabajadores locales del séptimo arte esto los tiene sin descuido. Están acostumbrados al sudor en la frente. Sudor que marcó el esfuerzo con el que lograron rodar tres películas en Argentina, lo que no es poco. Y desde Córdoba, lo que es mucho.

El adelanto, en fotos

La exposición de las fotos fijas es una muestra de lo que cada una de las tres películas cordobesas tiene para dar. A esto le suman algunas imágenes que desnudan el “detrás de cámara”, escenario donde los cordobeses hacedores de ilusiones explotan el ingenio para que las imágenes cinematográficas queden igual o mejor a como se las imaginaron en un principio.

El fotógrafo de Hipólito 1935, Ricardo Veteri, registra el contradictorio paisaje pueblerino que forma parte de la peli. Una de sus fotos retrata el típico almacén de época del pueblo. La imagen invita a perderse, sin apuros, entre cada antiguo objeto de bazar, como si fuese en el interior del pueblo donde lo apacible se puede mantener. La síntesis del caos reinante en las calles del pueblo se deja ver en otro click de Veteri, donde varios uniformados de gestos duros  portan armas que levantan el polvo de las calles de tierra, quitando la tranquilidad a las casas de techo alto y frente antiguo.

En DeCarvana el fotógrafo Marcos Crapa se centró en la vida nocturna, jugando desde  las imágenes con la estética particular de las luces y sus movimientos y unos personajes que se muestran acelerados, a puro ritmo. Una foto en particular desentona con esta línea: allí, un hombre descansa en su cama, se fuma un cigarrillo  mientras contempla con admiración los numerosos afiches de  La Mona que decoran una gastada pared.

Matías Zanotto, fotógrafo de El invierno de los raros que brincan posa su cámara en las personas y sus detalles gestuales, logrando adelantar algo del perfil psicológico de los personajes. El dramatismo queda registrado en todas y cada una de sus fotos, con rostros que se ven perturbados en sus casas, en sus autos, en sus lugares. En cada rutinario acto los personajes parecen estar en crisis. Como la treintañera que acomoda su vajilla y pierde su mirada en una taza. O la mujer que en el lavamanos del baño lava sus heridas.

Las fotos que se exponen y que pueden verse en la fotogalería de Ciencias Económicas dejan una primera impresión de las tres películas e invitan a verlas.

Hipólito 1935: Como hacer lo que no se debe demostrando que sí se puede

En una reciente entrevista  el director de Hipólito 1935, Teodoro Ciampagna, admitió que su película rompe con algunas “reglas” cinematográficas:

“En cualquier escuela de cine te dicen que no filmes con niños, animales, lluvia y temáticas históricas. Nosotros hicimos todo junto”. Así, dejaron sentado cómo hacer lo que no se debe demostrando que sí se puede.

Esta producción histórica se centra en las elecciones cordobesas para gobernador del año 1935. Cuenta la verídica historia de corrupción política que convierte a un tranquilo pueblo en noticia para las páginas policiales, con muertes incluídas. La ficción se mezcla con la realidad cuando Marcelo es convocado al pueblo como fiscal por el partido radical.

El joven abogado se entera de actos de fraude gracias a Hipólito, un niño que queda en el medio de la historia mientras busca resolver una situación personal. Marcelo, desilusionado de su propia gente, encuentra refugio en su afecto por Hipólito.

Antes de estrenarse, esta película ya cuenta con un premio del Incaa. Fue otorgado en el 2006, después de una capacitación para realizar largometrajes. El resultado de la capacitación fue la presentación de unos 20 proyectos cinematográficos, entre los cuales  la peli Hipólito  1935 fue elegida en primer lugar.

De Caravana: el cuarteto, La Mona y un amor complicado

DeCaravana es una película de de Rosendo Ruiz que cuenta una historia de amor entre un joven de la “alta sociedad” cordobesa y una chica cuartetera. Juan Cruz, fotógrafo amante de la música electrónica, deberá hacer el arte del nuevo disco de La Mona. El joven se niega a concurrir a los bailes. Pero conoce a  Sara, una chica que le muestra el mundo cuartetero de cerca. A partir de esto se involucran en una caravana a la que no le falta adrenalina ni aventuras.

Esta comedia dramática es la primera  película cordobesa elegida para competir a nivel internacional en el festival cinematográfico de Mar del Plata, lo cual genera mucha expectativa. Y entre los fanáticos de La Mona esperan con ansias poder ver la participación del ídolo actuando.



El invierno de los raros que brincan: los dramas escondidos

El invierno de los raros que brincan es una película de Rodrigo Guerrero que muestra la historia sobre las relaciones interpersonales de seis personas a lo largo de tres días de invierno en una localidad del interior. El relato toma forma a partir del devenir cotidiano de estas personas. Allí salen a luz  los pequeños conflictos, consecuencias de  asuntos no resueltos. Son esas cuestiones aparentemente pequeñas pero que en realidad son verdaderos “dramas existenciales” que escondemos todos.

El trabajo del realizador cordobés es una de las siete películas latinoamericanas seleccionadas para participar a nivel internacional en el festival europeo Mannheim meetings.

El apoyo del Incaa y de la Secretaría de Cultura de Córdoba

Estas tres películas fueron declaradas de interés por el Incaa, lo que implica que cuentan con su financiamiento. Pero dicho financiamiento es otorgado después de que el film se estrena. Para que la realización sea posible  el dinero se necesita con anterioridad. Por eso la Secretaría de Cultura de la Provincia, a través del “Plan de Fomento de la Industria Cinematográfica” otorga una financiación a modo de préstamo. Cuando los filmes se estrenan el INCAA les entrega su subsidio, el cual se devolverá a la provincia  a fin de que financie otros proyectos.

Este acuerdo financiero entre la provincia y el Incaa está regulado por una resolución. Los realizadores coinciden en el gran impulso que este apoyo implica, pero piden que se convierta en ley para que sea una política estable que no dependa del gobierno de turno.

Apostar al cine Cordobés

En Córdoba hay más de 6 mil estudiantes de cine, pero ante la falta de producción cinematográfica local muchos llegan a Buenos Aires con el título en la mano.

Prometen que a partir de esta política de financiamiento entre el INCAA y la provincia se podrán realizar al menos unas cinco películas cordobesas por año. Si lo prometido no queda en deuda, sería un gran empuje y revertiría una situación de abandono que viene acechando al cine local.

En diálogo con Cba noticias el expositor y encargado de la foto fija de la peli “De Caravana”, Marcos Crapa, comentó que los realizadores de las tres pelis se juntaron “con actitud de mostrar que acá en Córdoba se puede producir cine y  del bueno”. Luego dejó en claro lo que necesitan para seguir trabajando:

“Queremos lograr que no se haga todo en Buenos Aires porque acá hay muchísima gente talentosa.  Queremos que el cine cordobés se mueva. Eso es básicamente lo más importante para mí y para todos nosotros”.

Todos los realizadores presentes en la muestra lo saben. Por eso disfrutan de esa fotogalería llena de gente interesada en lo que hicieron. Es una señal de que el cine cordobés se está moviendo. Los cineastas cordobeses están repletos de ilusiones. Tienen tres prometedoras películas para ganar la pulseada y demostrar que el cine del interior puede tener el reconocimiento que merece.

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