:. YO ME QUIERO CASAR.Y USTED, ¿QUÉ OPINA?.: Por Sol Aguirre

Publicado: 21 mayo, 2010 en Noticias y política
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Si Roberto Galán aún estuviese en la pantalla argentina con su programa Yo me quiero casar, ¿y usted? es probable que en algunas de las emisiones sólo se presenten hombres  o sólo mujeres, sin integrantes del sexo opuesto con quien pretendan casarse. Pasa que hoy en nuestro país muchos claman por la aprobación del matrimonio homosexual. El tradicional dicho “las nenas con las nenas, los nenes con los nenes” surtió efecto. En la actualidad, el tema está en el tapete y forma parte de la agenda mediática y política.

En estos días la polémica sube la temperatura en la capital cordobesa, donde evangelistas y católicos convocaron a una marcha contra la aprobación del matrimonio homosexual mientras la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales (FALGBT) organizó un picnic abierto para que se sumen quienes apoyan al casamiento. Las manifestaciones a favor o en contra del proyecto de ley no son casuales: el tema promete tratarse en el Senado en el mes de julio, después de que logró media sanción en la Cámara de Diputados. Los senadores serán los encargados de dar la sentencia final respecto a esta propuesta de equiparar las uniones entre personas homosexuales a las de las parejas heterosexuales. Cuando muchos no saben cómo salir del matrimonio, no son pocos los que  reclaman por ingresar a esta institución que ya es una tradición en los hechos y en el Derecho.

Debatir, un ejercicio político olvidado

El proyecto de ley sobre el matrimonio homosexual tuvo, al menos en la Cámara de Diputados, el mérito de  que nuestros políticos hagan acto de presencia en su recinto e intenten ejercitar aquello que deben pero no pueden o, en el peor de los casos, no quieren hacer: debatir. Entre algunas cuestiones inéditas estuvieron las más de doce horas de discusión y la democrática disposición de que todos los bloques tuviesen la libertad de acción de sus integrantes al momento de votar.

En la discusión política y también en las calles los opositores calificaron a la homosexualidad como  “antinatural” e hicieron hincapié en los “males” que podría traer una reforma. Tal es el caso del arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, quien afirmó que el casamiento entre personas homosexuales “altera el ordenamiento jurídico” del país, calificando además a la iniciativa como “contraria a la equidad” y “malvada e injusta”.

Además dijo que “no se discrimina” y para ello comparó, en una afirmación irrazonable, al matrimonio homosexual con el incesto: “Acá no hay un problema de igualdad como se ha hecho creer porque el Código Civil no discrimina cuando prohíbe casarse a un padre con la hija, o a la madre con el hijo o entre hermanos. No se discrimina en estos casos”.

Los más indiscretos afirmaron que después de este reclamo no sorprendería el pedido de legalización de la poligamia o la pedofilia. Entre ellos, el senador y ex gobernador de Ushuaia pasó de la exageración al delirio cuando, anticipando su votación en contra, afirmó que “mañana alguien se va a poder casar con un perro, con un burro”.

En la Cámara de Diputados, el encargado de romper con las ideas abstractas para poner nombre, apellido y emoción al reclamo fue el  socialista Ricardo Cuccovillo quien, al borde de las lágrimas, se refirió a lo injusto que le parecía que su hijo homosexual no tuviera los mismos derechos que su otro hijo heterosexual. También Agustín Rossi se encargó de hacer alusión a un ejemplo tangible y cotidiano cuando afirmó: “¿Cuántos padres se niegan a reconocer que tienen hijos homosexuales? ¿Cómo les resolvemos el problema? ¿Marcándoles nuevamente que tienen hijos distintos, que tienen que meterlos dentro del placard nuevamente?”.

La igualdad y el fin a la discriminación fueron algunos de los argumentos de quienes votaron  favor.

En el acalorado debate político algunos diputados cordobeses no pasaron desapercibidos.   Cecilia Merchán (Libres del Sur) una de las defensoras de que se tengan “los mismos derechos, con los mismos nombres” para la comunidad homosexual. Desde la vereda del frente, Oscar Aguad (UCR) sostuvo una postura intransigente al pedir que se prohíba el ingreso de los gays al recinto.

Las propuestas del proyecto de ley

Quienes piden una nueva ley matrimonial que incluya a las parejas homosexuales se cobijan en el incumplimiento de los artículos 16 y 19 de la Constitución Nacional. Estos artículos plantean la igualdad ante la ley y el derecho a la autonomía y a la privacidad que tienen todos los ciudadanos argentinos. Los defensores de la nueva propuesta de ley afirman que el Código Civil no respeta dichos artículos al impedirles a las parejas homosexuales el casamiento. En la actualidad, sólo en algunos lugares se modificó el Código Civil, permitiendo que la unión entre parejas  no sea exclusividad de los heterosexuales. Pero la unión civil no les otorga los derechos que sí habilita el matrimonio: heredar, recibir cobertura social, cobrar la pensión de pareja, adoptar.

La exigencia mayor del nuevo proyecto de ley propone que en el Código Civil se sustituyan los términos “hombre y mujer” por “contrayentes” para que el matrimonio se extienda a parejas del mismo sexo. Ante esta posibilidad, lo que más polémica genera en la sociedad es la adopción de niños, posibilidad a la cual la Iglesia Católica calificó como “lo más grave”. Pero dentro de esta tradicional institución también hay quienes ven al matrimonio homosexual como un derecho ineludible. Entre ellos están los sacerdotes cordobeses que forman parte del grupo tercermundista llamado “Enrique Angelelli”. El sacerdote Nicolás Alessio, integrante del grupo, afirmó que “el punto clave está en que en el fondo ellos consideran a la homosexualidad como una enfermedad, y no como una manera diversa de relacionarse”.

Pepe Cibrián, uno de los referentes artísticos de nuestro país y declarado abiertamente como homosexual, lamentó que en todo el tiempo que lleva en pareja no haya podido adoptar niños, aludiendo a ese impedimento como “prejuicioso”. “Cuando se habla de homosexualidad lo primero que se imagina es a la persona con el o la otra en la cama, no se piensa a las dos personas proyectando juntas”, explicó Cibrián.

El debate en el Senado

El Senado es, tradicionalmente, la Cámara más conservadora. Según el diario Clarín, un conteo preliminar adelanta que hasta ahora el Senado está dividido en tres tercios: veinticinco senadores que votarán a favor, otros veinticinco en contra y unos veinte que están indecisos o que aún no se pronunciaron. De los tres senadores cordobeses sólo Ramón Mestre votará en contra, mientras que Norma Morandini y Luis Juez anticiparon su voto a favor.

En caso de empate será, nuevamente, el vicepresidente Julio Cobos quien tendrá la incómoda responsabilidad de marcar la diferencia con su voto. Algunos senadores –entre ellos Carlos Menem– prefieren que se haga una consulta popular para que a la determinación final la den los ciudadanos. En ese caso, la comunidad homosexual será la que preguntará a la sociedad argentina: Yo me quiero casar. Y usted, ¿qué opina?.

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