:.ESTAS BOCAS SON NUESTRAS.: Por Sol Aguirre

Publicado: 30 octubre, 2008 en Noticias y política
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 [Los asesinatos de Rodolfo Walsh y Martin Luther King]

  

“Los indios shuar cortan la cabeza del vencido.

    Pero el vencido no está del todo vencido

   hasta que le cierran la boca.

   Por eso le cosen los labios

  con una fibra que jamás se pudre”

Celebración de la voz humana,

de “El libro de los abrazos”,

Eduardo Galeano

De vez en cuando la historia nos sorprende con sus personajes…pero para bien. Entre tanto “despliegue de maldá insolente” existen excepciones a aquello que Enrique Santos Discépolo retrató en su tango Cambalache como regla.

Marzo y Abril trajeron la imagen de dos figuras públicas que se convirtieron en referentes sociales por sus inagotables búsquedas de la verdad, acompañadas por un sentido de la justicia que fue el  escudo de sus acciones. Marzo trajo la nostalgia del crimen y la desaparición del periodista y escritor  Rodolfo Walsh. Abril, con el recuerdo de otro acontecimiento injusto: el asesinato que terminó con la vida de Martin Luther King, defensor de los derechos civiles para culminar con la segregación. Estas dos personalidades tienen su merecido lugar en la historia porque sus conquistas no sólo son propias, sino que le pertenecen a toda la población. Porque así lo hicieron sentir. Porque creyeron creando y crearon luchando. La principal arma de lucha que utilizaron fueron las palabras. Las que intentaron acallar. Pero esas bocas no fueron sólo de ellos… esas bocas también son nuestras. Por eso sus palabras se multiplicaron.

 Derrotar el terror

Rodolfo Walsh marcó, sin dudas, un antes y un después en la escritura. Fue el creador de los primeros rasgos  del “nuevo periodismo” o “novela de no ficción”, que mezcla técnicas de periodismo con los de  la literatura.

Uno de sus libros más conocido, “Operación Masacre”, le cambió la vida. Cuando decidió escribirlo decidió también que  dejará de ser un observador pasivo de la realidad para formar parte de ella activamente. Corría el año 1956, con la dictadura dirigida por Aramburu y un intento de rebelión encabezada por  el General Valle. Ante la posibilidad de un levantamiento de la dictadura, los militares respondieron con fusilamientos. Hubo unos pocos enfrentamientos, y Walsh fue testigo de uno de ellos. La violencia estaba en frente de su casa. Meses después, escuchó una frase memorable: “Hay un fusilado que vive”. Estas palabras hicieron que deje su afición por el ajedrez para descubrir otra pasión, que lo motivaría hasta el último de sus días: sacarle el velo a la realidad.

Incontables investigaciones hicieron que entendiera que la búsqueda de la verdad no era un punto de llegada, sino un proceso. Como “Caso Satanowsky”, en donde demostró que durante la dictadura llamada “Revolución Libertadora” matones de la SIDE asesinaron al abogado Marcos Satanowsky debido a oscuros intereses en torno a la propiedad del diario La Razón, y en cuya investigación da con los culpables.

Mientras el golpe de Estado encabezado por Jorge Videla respondía con la desaparición a quienes no tuviesen igual opinión, Walsh no ahorra valentía: crea la Agencia Clandestina de Noticias (ANCLA), desde la cual proclamaba:

“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información.”

 Él tuvo un sueño

Martin Luther King le dio significación a una repetida frase: “Yo tengo un sueño”. Estas palabras tan usadas también salieron de su boca, pero con una impronta propia y certera: cumplirlo. El objetivo para hacerlo parecía una hazaña difícil de concretar: tenía que liberar a la raza negra de la opresión de los blancos. Utilizó como herramienta la palabra y pidió hasta el cansancio que  la única forma de conseguir el respeto y la igualdad de derechos sin distinciones era  sin violencia.

Él también decidió, como Walsh, dejar de ser espectador de la cruda realidad que le tocaba vivir para ser protagonista. Lo que le hizo descubrir su fortaleza fue un acontecimiento cotidiano. Una costurera, Rosa Parks, subió a un colectivo y al ubicarse en uno de los asientos el conductor le ordenó que se levante  para dar su asiento a un hombre blanco. La ley así lo determinaba. La señora Parks era negra y no accedió ante la orden. Fue detenida y llevada a la cárcel. A partir de este triste episodio Martin Luther King, con 26 años, convocó  a un boicot de los colectivos diciendo que la raza negra estaba cansada “de ser pisoteada por el pie de hierro de la opresión”. Aunque sufrió amenazas y arrestos el joven logró que la protesta de 381 días haga que se cambien las leyes racistas. Con el paso del tiempo y la constancia de sus reclamos se logró que se prohibiera la segregación en el trabajo por motivos de raza o género y que se garantizara el derecho al voto de los afroamericanos.

King pasó de ser el representante de los negros  a ser el referente de los excluídos. Así lo demostraron las 200 mil personas que acudieron para escuchar el discurso más importante del predicador, que  reafirmó sus ideales:

 “Sueño con el día en que esta nación se levante para vivir de acuerdo con su creencia en la verdad evidente de que todos los hombres son creados iguales (…) Sueño con el día en que mis cuatro hijos vivan en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por la integridad de su carácter”

 Después le llegó un  merecido Premio Nobel de la Paz.

 La fibra se pudre

Rodolfo Walsh y Martin Luther King fueron asesinados. El primero, un 25 de marzo, hace 31 años. El segundo, un 4 de abril, hace 40 años. Intentaron matarlos para callarlos. Pero sus palabras eran y son del pueblo.

“Que alguien me desate la lengua. Que yo pueda hablar con la gente, entonces podré hablar de la gente”, dijo Walsh.

“Esta noche estamos aquí para liberarnos de esa paciencia que nos ha hecho pacientes con algo tan importante como la libertad y la justicia (…) lucharemos hasta que la justicia corra como agua”, dijo King. 

Sus palabras son una proclama para que no sea  una verdad, como anunciaba Discépolo, que “los inmorales nos han igualao”. Sus manos dejaron el legado de lo que hicieron. Y una invitación a que nuestras manos trabajen por lo mismo.

[Sol Aguirre/ Publicado en el semanario “El Regional”/ de Villa María y la región/ semana del 26 de abril al 2 de mayo/08]

 http://www.cbanoticias.net/informe-especial/estas-bocas-son-nuestras/183123

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