:.TREN BALA: MUERTE AL PROYECTO FERROVIARIO.: Por Sol Aguirre

Publicado: 6 octubre, 2008 en Noticias y política

[chucu-chucu-piiiiiiiiiiiiiiiiii]

 

     El país de los delirios
 En nuestra Argentina muchos fueron los “megaproyectos delirantes” que se anunciaron: desde viajar a la estratosfera hasta crear una aeroisla. El que más se recuerda  por su cercanía en el tiempo fue el proyecto de Rodríguez Saa, en su vertiginoso paso por la presidencia, de crear un tren bala. Cristina Fernandez, en aquel momento, se burló irónicamente de la propuesta del puntano en un conocido programa de televisión. Hoy quien concreta ese delirio es ella.

 

Tren para pocos, costos para todos     

En medio del conflicto con el campo, el gobierno reiteró incansablemente que las retenciones se establecen en pos de la distribución de la riqueza. Esta idea es válida y discutible, pero lo que resulta inentendible es que no se adopte el mismo criterio para otros procederes políticos. El tren bala es un ejemplo de ello.

El anuncio de la presidenta fue un balde de cemento: hundió  el Plan Nacional de Recuperación Ferroviaria y la posibilidad de invertir dinero en materias pendientes que necesitan una resolución urgente.

¿Salud, educación, trabajo, vivienda no son prioridades hoy?  Los 4.000 millones de dólares invertidos en  tren  bala serían, sin duda, un gran empuje para estos sectores.

El sistema ferroviario argentino está en ruinas, pero parece ser que la reconstrucción arranca a todo lujo. Este costoso proyecto “faraónico” dejó nula  la idea inicial que se promulgó en el Plan Ferroviario de unificar nuestro país con vías de por medio. Mientras el  tren anunciado sólo  recorre tres ciudades, con el mismo dinero  “se podrían reconstituir 8000 kilómetros de vías para que corran trenes a 120 kilómetros por hora”, aseguró Elido Veschi, de la Asociación del Personal de Dirección de Ferrocarriles Argentinos y Puertos Nacionales.

Entre los vestigios del ayer duele la herencia de cientos de ramales que quedaron abandonados en la gestión  de Menem y nunca fueron puestos en circulación. “Con ese dinero se podrían tener buenos trenes a Tucumán, Salta, Posadas, Rosario, Córdoba, Mendoza, Bariloche y Bahía Blanca”, puntualizó Veschi en los medios nacionales. El reimpulso de la industria ferroviaria nacional queda nuevamente postergado.

El costo del mantenimiento de este emprendimiento es incalculable: que el tren funcione implicará la electricidad que se utiliza en una ciudad de 75.000 personas; los materiales  con los que se construye son importados; para que el pasaje sea más barato que viajar en avión el Estado deberá subsidiarlo…

Sólo un selecto grupo podrá viajar en el tren bala mientras los trenes de baja velocidad que funcionan están  deteriorados y hay innumerables tramos que están en estado de abandono. ¿Vale la pena endeudarse por 30 años con una suma millonaria  para que unos pocos viajen en un tren de alta velocidad mientras muchos podrían acceder a diferentes partes del país por poco dinero?.  No hace falta ser un economista para darse cuenta que no existe ninguna relación entre el monumental costo y los escasos beneficios. Esta política, como tantas otras, deja lo urgente en el tintero pero prioriza lo impensable.

 

 Vía va, vía viene…los muchachos se entretienen   

El anuncio oficial de esta obra, la más cara de los Kirchner, dejó más preguntas que respuestas. En un principio los costos para la construcción del tren bala, según anuncios oficiales, se estimaban en 1.500 millones de dólares, que ascendieron a 2.500. Por otro lado, el gobierno promulgó la “Ley de Reordenamiento Ferroviario”, legislación que no especifica la creación de un sistema unificado, como proponía el proyecto oficial. Según el opositor Pino Solanas esto se produjo “sin el necesario debate y cerrando la ronda de consultas”.

Las irregularidades también se remontan al momento de la licitación. Este contrato padeció cuestionamientos porque cuando la empresa constructora Alstom quedó como única oferente las condiciones iniciales tuvieron modificaciones que se le adjudican a  Ricardo Jaime, el controvertido Secretario de Transporte que  quedó involucrado con el  escándalo de las valijas de Southern Winds.

Evidentemente, el motivo político es la única prioridad de este nuevo proyecto delirante que (a diferencia de otros y para el dolor de nuestros bolsillos) se concretará.

Entre tantas preguntas hay una respuesta que es segura. ¿Sabe usted cuál será el nombre del tren bala?: “Cobra”…¿a quién?….usted lo sabe.

                                         – Sol Aguirre –

 

[Publicado en el Semanario “El Regional” /de Villa María y la región/ semana del 24 al 30 de mayo 08]

 

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